... Porque quien juega con fuego se acaba quemando.
Estoy tan cansada... No sabéis lo que hecho en falta desaparecer un mes, y perderme por Avila, o por Segovia, o simplemente por alguna calle de Madrid que se aleje de mi vida diaria, y de lo que supone, ver las mismas caras de siempre durante once años e incluso más, ver cómo la gente que lleva toda la vida contigo ha cambiado tanto que ni siquiera eres capaz de reconocerla, ver cómo cada vez pensamos más en nosotros mismos y nos importan una mierda los demás, ver que ya casi no puedes confiar en nadie porque ya casi nadie valora los pequeños detalles, ver cómo tu mundo de cada día está lleno de mentiras, de falsedad, de hipócritas y sobre todo, de gilipollas. Que sí, que no niego que algunos de esos gilipollas me saquen alguna sonrisa a lo largo de la mañana, o de la tarde, pero al final sale a la luz cómo son realmente, y qué es lo único que tienen en la cabeza. Estoy cansada de que me vengan con sus malos rollos y luego a la cara todo siga igual, que me tenga que comer yo sus mierdas porque ellos no son capaces de decírselas a la cara, pero claro, si tienen un hombro sobre el que llorar y alguien que les aguante lo insoportable que son, para que preocuparse en arreglar las cosas, mejor dejamos que todo pase y ya está, que ya sólo nos importa ir al sol que más calienta, ¿verdad? Y luego no quieren juntar grupos de amigos por miedo de que alguno se de cuenta de la gran mentira en la que viven, y de lo que cuentan, y de las cosas que ven donde no las hay... Porque esa es otra, ¿de qué van? ¿Qué pretenden? No son el centro del universo, no todo lo que dicen hace gracia; eso deberían aplicárselo. De vez en cuando tiran sus comentarios esperando que me afecten, pero lo que no saben es que me ya me dan bastante igual, es más, 'si dejas que las cosas te afecten, te hieren'. A partir de ahora voy a comportarme exactamente igual que ellos, jugando a quién es el más falso de todos, a quién ir cuando me conviene y utilizando a las personas, que es lo que mejor se les da. El tiempo pone a cada uno a su lugar, y a cada alguien en su esquina... "No me des palabras amargas, más que nada por si algún día te toca tragártelas."
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